LA CIDRA, data desde 1919
La
comunidad de La Cidra en Naguanagua, tiene su origen más lejano en el
año de 1919. Así lo demuestra el documento del año 1919, inserto bajo
el número 246, folios del 170 al 172, del Protocolo Primero, Primer
trimestre, del Registro Inmobiliario del Primer Circuito del municipio
Valencia, en donde el Doctor Pedro Berrizbeitea le vende a los señores
Enrique Pérez Vera y Francisco de Sales Vera, la hacienda «Tarapío»,
desde donde se erigió el poblado, por un monto de 200.000 bolívares.
Posteriormente,
surge otro documento de compra -venta firmado el 10 de marzo de 1927,
bajo el Numero 261, Folio 190 del Protocolo Primero y Segundo, entre
los señores Enrique Pérez Vera y Francisco de Sales Vera, al General
Santos Matute Gómez donde de nuevo se realiza una venta por la cantidad
de 400.000 Bolívares.
Según
estos documentos, la hacienda «Tarapío» constaba de cañaverales con
potreros, árboles frutales, algunas casas de comercio, y otras muy
distantes casas de tejas donde vivían los moradores fundadores del
sector. Entre los servicios con que contaba, estaban las tuberías de
aguas blancas, trapiches, arados, instrumentos agrícolas, cubas de
fermentación, calderas y todo lo concerniente para la molienda de caña
de azúcar y para la extracción de alguno de sus derivados tales como
melaza, azúcar y el aguardiente.
De
igual modo, además de tener todo lo funcional la mencionada hacienda
«Tarapío», nombre que se le daba para la época, contaba igualmente, para
los años de 1930, con servicio de líneas de conducción de energía
eléctrica con sus respectivos postes y motores eléctricos. Todo esto
corresponde a un inventario hecho de acuerdo a otro documento fechado
para agosto de 1932.
Según
datos aportados por Armando Alcántara Borges, cronista de Naguanagua
(2007), para el año 1935, luego del fallecimiento del general Juan
Vicente Gómez, las tierras de la hacienda «Tarapío», pasan a ser
propiedad del Estado. Para los años 1941–1943 era gobernador del estado
el gran novelista venezolano José Rafael Pocaterra, quien le dona a
Naguanagua una cuadrícula de tierra, que son de cuatro (4) por cinco (5)
manzanas. Es decir, las cuadras que componían las parcelas de la
hacienda «Tarapío». Esta cuadrícula va desde la actual medicatura
(Ambulatorio «Miguel Franco», ubicado en la avenida Universidad), y la
conocida 190 de Tarapío; desde allí hasta la urbanización Capremco.
Esto, con la finalidad de que pertenecieran a ejidos municipales, pues
Naguanagua carecía de los mismos, es decir, sus propiedades eran
netamente privadas.
De
igual modo, el resto de las tierras que formaban parte de la hacienda
Tarapío, lo que actualmente es Barrio Unión y el sector los Samanes,
iban a ser destinadas para una empresa norteamericana, interesada en
adquirirlas, siendo el gobernador para ese entonces el Doctor Tomás
Pacanins, quien siguió en el poder al Dr. Pocaterra. Hay que resaltar,
que los pobladores del municipio Naguanagua, se pronunciaron en contra
de la venta de estos ejidos. Entre estos resalta Don Vicente Alcántara
(padre del actual Cronista de Naguanagua). Además, los señores Eduardo
Valenzuela, Segundo Ortega, Don Julio Lamas, Luís Roble y Félix Moreno;
quienes se comunicaron con el gobernador y le plantearon su desacuerdo
en que se vendieran los terrenos. El gobernador accede ante esta
petición de no venderlos, y en su defecto, divide la hacienda en
parcelas de dos (2) hectáreas así como de la disposición económica de
los compradores para adquirirlas.
Es
aquí donde comienza la producción agrícola; cada persona producía
minifundios, o pequeños conucos para su propio sustento. Entre las
siembras, se encontraba naranja, café, y otros árboles frutales e
igualmente potreros de ganados.
Posteriormente,
cuando cae el Gobierno del General Marcos Pérez Jiménez, se crean las
juntas pro mejoras de los barrios, y se comienza a hacer presión para
que los parceleros se unieran para la construcción de viviendas; estos
comenzaron a vender para evitar ser invadidos. Muchos de ellos
vendieron, y en algunos casos expropiados. De manera que a partir de ese
entonces, en el año de 1958, comienzan a surgir lo que hoy se conoce
como el sector Los Samanes, barrio Unión y barrio La Cidra, este último
ya existía en virtud de que Santos Matute, quien era presidente del
Estado Carabobo para el año 1926, tenia plantaciones de cidros.
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